Cinco videoclips abstractos

End Scene (2009) de Steffen Bygebjerg fue creado para la canción homónima del disco de Troels Abrahamsen WHT. Se trata de una animación realizada digitalmente que posteriormente fue impresa y vuelta a escanear al ordenador. Los fotogramas escaneados se compusieron en el mismo orden (sin añadir efectos digitales) para volver a formar la animación original, con una nueva estética generada a raíz de la visita al mundo físico.

Grindin’ de Rogier van der Zwaag, hecho para el tema del mismo título de Nobody Beats The Drum, es una animación hecha a mano a partir de 4.085 fotografías. De hecho, está todo hecho a mano, hasta los bloques de colores, que fueron cortados y pintados por el director. Desconozco si es un homenaje consciente a Komposition in blau de Oskar Fischinger, pero la similitud es obvia.

Awake es un vídeo hecho para Emptyset por Mikołaj Pasiński, quien lo define como «música minimal contra visualización minimal». La estética de figuras digitales de neón recuerda a algunas de las primeras películas de animación experimentales hechas por ordenador a principios de los años 70.

Gantz Graf de Alex Rutterford, para Autechre, es uno de los videoclips abstractos más conocidos, pero por muchos años que pasen sigue siendo espectacular. Rutterford tuvo la idea en un viaje de LSD. Tardó más de un mes en encontrar la manera técnica de llevar a cabo el concepto, luego descompuso la estructura del tema musical en miles de números que uso como base para la animación.

Sign o’ the Times no sé si entraría más en el terreno de lo abstracto o de lo conceptual, pero en cualquier caso es uno de los pocos videoclips que existen de estrellas del pop que huye totalmente de lo figurativo. De pequeña me llamaba muchísimo la atención precisamente por eso. Probablemente es el primer videoclip que se limita a mostrar la letra de la canción, un género del que muchos años más tarde se abusó hasta la saciedad.