Network (1976)

Me llama mucho la atención cómo suele haber más verdad y reflexiones más interesantes sobre la época actual en películas de hace 20 o 30 años que en las de ahora. Mi ejemplo preferido sobre esta contradicción es La battaglia di Algeri (La batalla de Argel, 1966), que después de 47 años sigue siendo la mejor película que se ha hecho sobre guerrillas y movimientos revolucionarios. Network (Network, un mundo implacable, 1976) es otro ejemplo perfecto, en este caso sobre el poder de la televisión y sus tejemanejes políticos y económicos.

La historia de Network se centra en una cadena de televisión ficticia que se aprovecha de la incipiente demencia de un presentador de noticias en horas bajas para subir puestos en las escalas de audiencia. Esta trama principal se entremezcla con otras secundarias que tocan diferentes temas, de las cuales la más hilarante gira en torno a un docudrama sobre un grupo terrorista de extrema izquierda.

Aunque el germen del guión fue la historia real de una reportera de televisión que se suicidó en directo, la trama se va por otros derroteros más sarcásticos e inquietantes a los que deben mucho algunas películas y series de estos últimos años, como The Social Network (La red social, 2010) o Black Mirror.

Mi escena preferida de Network es en la que los terroristas discuten su contrato y sus ganancias con los ejecutivos de la cadena de televisión. No obstante, Network no funciona simplemente como crítica al mundo de los medios de comunicación, sino como reflejo de una sociedad que más que humana es humanoide, fácilmente manipulable y más dada a creer en un discurso vacío y sensacionalista que en cualquier tipo de verdad. La escena más reveladora es en la que el presidente de la corporación propietaria de la cadena de televisión deja bien claro que hoy en día no importa nada la gente, ni la ideología, ni siquiera la política o las naciones, lo único que importa es IBM, ITT y AT&T; las grandes corporaciones, el dinero. El mundo existe solo como negocio.